Más de 400 músicos participaron en una noche que reunió a 500 personas y destinó la totalidad de los fondos recaudados a las familias afectadas por el terremoto en Venezuela
HOUSTON, TEXAS.— Las primeras notas del Himno Nacional de Venezuela resonaron en Houston ante un auditorio completamente lleno. Interpretado por el maestro Álvaro Carrillo, el himno abrió una noche profundamente emotiva, dedicada exclusivamente a Venezuela, a su memoria, a su música y a las familias afectadas por el reciente terremoto.

Escuchar el himno nacional fuera del país, ante cientos de venezolanos y amigos de Venezuela, convirtió el inicio del concierto en uno de los momentos más conmovedores de la velada. El público permaneció de pie mientras la música despertaba recuerdos, orgullo, nostalgia y esperanza.
El concierto conmemoró el cuarto aniversario de El Sistema Texas y reunió a más de 400 músicos en escena, ante aproximadamente 500 personas en el auditorio. La celebración tuvo un propósito enteramente benéfico: la totalidad del dinero recaudado mediante la venta de entradas fue destinada a apoyar a Venezuela y a las familias afectadas por el terremoto.
De esta manera, cada entrada adquirida se convirtió en una contribución solidaria y cada interpretación musical en un gesto de acompañamiento para quienes atraviesan momentos de dolor, pérdida e incertidumbre.
Durante la ceremonia, la Ciudad de Houston otorgó honores y reconocimientos especiales a varios maestros y profesores de El Sistema Texas por su trabajo, compromiso y contribución a la educación artística de niños y jóvenes.
Los educadores reconocidos fueron Simón Ablan, Valentina Andueza, Lilian Pérez, Roger González y Abimael Meléndez. El homenaje destacó su entrega a la enseñanza musical y su importante papel dentro del crecimiento artístico y comunitario de la institución.
Posteriormente comenzó la sección coral del programa, con la participación del Coro Juvenil y el Chamber Choir de El Sistema Texas, bajo la dirección y participación de las maestras Lilian Pérez y Jessica Sever.
Las agrupaciones interpretaron tres obras venezolanas, entre ellas composiciones vinculadas al legado de Vicente Emilio Sojo, una de las figuras más importantes de la música académica y coral de Venezuela, reconocido además por una de las armonizaciones oficiales más difundidas del Himno Nacional.
La presencia de este repertorio permitió que las voces de los niños y jóvenes se convirtieran en un puente entre generaciones, manteniendo viva la herencia cultural venezolana fuera de sus fronteras.
Luego llegó la participación de la Philharmonic Orchestra y la Chamber Orchestra del programa orquestal de El Sistema Texas, bajo la dirección de la maestra Rhomy Carrillo.

Uno de los momentos más sobrecogedores de la noche fue la interpretación de Nimrod, de las Variaciones Enigma de Edward Elgar. La obra fue dedicada exclusivamente a las personas fallecidas y a todas las familias venezolanas afectadas por la tragedia.
El silencio del público acompañó cada compás. Muchas personas no pudieron contener las lágrimas mientras la música expresaba el duelo, la ausencia y el dolor que las palabras no siempre consiguen describir.
Posteriormente, la Quinta Sinfonía de Ludwig van Beethoven llevó al escenario la fuerza del destino, la lucha frente a la adversidad y el tránsito desde la oscuridad hacia la esperanza.
En el contexto de aquella noche, sus célebres notas iniciales parecieron representar a un pueblo que enfrenta grandes dificultades, pero que continúa resistiendo, creando y levantándose.
La parte central del homenaje a Venezuela alcanzó su máxima expresión con la interpretación de Pajarillo, una de las manifestaciones más representativas de la música tradicional venezolana.
A esta obra le siguió Alma Llanera, considerada por generaciones como un segundo himno nacional y capaz de despertar un sentimiento inmediato de identidad, pertenencia y conexión con la tierra venezolana.
El concierto concluyó con Venezuela, una canción que transformó el cierre en un abrazo colectivo. Las voces, los instrumentos y el público se unieron en un momento cargado de recuerdos, sueños y emociones a flor de piel.
Fue una noche en la que las lágrimas convivieron con la esperanza; una celebración en la que la nostalgia se convirtió en solidaridad y la música se transformó en una herramienta de apoyo para Venezuela.
El concierto del cuarto aniversario de El Sistema Texas no fue simplemente una presentación artística. Fue un homenaje dedicado enteramente a Venezuela, a su gente, a su cultura y a quienes necesitan ayuda para reconstruir sus vidas.
A cuatro años de su fundación, El Sistema Texas reafirmó su misión de transformar vidas mediante la música y de utilizar el arte como un instrumento de educación, unidad, servicio comunitario y esperanza.

El concierto completo se encuentra disponible para el público a través del canal de YouTube de El Sistema Texas.
Por una noche, Venezuela no estuvo lejos. Estuvo presente en cada nota, en cada lágrima, en cada recuerdo, en cada donación y en el corazón de todos los que llenaron el auditorio.